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DERECHOS HUMANOS EN LA VEJEZ.

“¡Tengo los mismos derechos que mi hijo y mi nieto!” A. Jiménez Ruiz.

Mi querido viejo: cuando éramos niños, veíamos a nuestros padres grandes, grandes, y

decíamos: “tienen ya más de treinta años”, y al ver a los abuelos casi inmóviles,

pensábamos en qué ocupaban el tiempo, porque estaban siempre sentados en su sillón.

El mundo ha cambiado, las cifras son contundentes: cuando nacieron nuestros padres al

principio del siglo pasado, la esperanza de vida era corta, poco más de 30 años; cuando

nacimos, hace más o menos 70 años, la esperanza de vida ya era casi 55 o 60 años,hoy la

esperanza de vida se acerca a los 80, y quien nace hoy podrá esperar vivir 100 años sin

problema; para lograrlo, organizaciones como IMENA tienen programas especiales para

que nuestras vidas sean cada vez mejor vividas, porque el Envejecimiento Saludable y

Activo es la meta de todos y cada uno de nosotros.

Esto tiene, querido viejo, el lado bueno: ciertamente vivimos más, y los avances del

conocimiento nos permiten vivir mejor que nuestros abuelos y nuestros padres, pero hay un

lado malo: el número de viejos crece, crece sin cesar, y los más de 13 millones de

mexicanos viejos que somos necesitamos casa, comida y atención a nuestros problemas de

salud, de convivencia, de todo lo que hace que un individuo sea un ser humano completo.

¿Y dónde nos encontramos al hablar de Derechos Humanos de las personas de más de 60

años?, nos encontramos, querido viejo, en una situación de indefensión, por dos causas: la

primera, muy importante, es la falta de educación (o el olvido de cómo tratar a un viejo) de

la población, que hace que nos traten como trastos viejos, con menosprecio, tan es así que

mi interés por rescatar la palabra viejo es hacer a un lado los términos “políticamente

correctos” tercera edad, edad de oro, adulto mayor, etc., que ignoran que infancia,

adolescencia, madurez son palabras claras y aceptables, tanto como vejez, y así se debe

nombrar.

Y la segunda razón por la que estamos en indefensión es porque las autoridades de todos

niveles aún están dando los primeros pasos para proteger a estos millones de viejos, en su

casa, en su alimentación, en su salud, en su oportunidad de trabajar y participar en la

sociedad, en su derecho a una vida digna, en su derecho a morir con dignidad, pero falta

mucho tanto en organización como en ejecución de programas; ¿quién se encargará de los

viejos?, ¿Secretaría de Hacienda?, ¿Secretaría de Salud?, ¿Secretaría del Bienestar?,

¿Secretaría de Gobernación?, además, ¿cuáles son los proyectos o programas que ya se

tienen?, ¿cómo se comparan con lo que ya se hace en otros países?, ¿qué dice la ONU?

Ciertamente la Comisión Nacional de los Derechos Humanos tiene un apartado en el que

están los derechos de nosotros los viejos, que puedes encontrar en www.cndh.gob.mx , pero


lo más importante es que tú, cuando haya oportunidad, platiques de estos temas con tus

amigos y con tu familia, porque aunque tú disfrutes de una buena vejez, tengas el cariño, el

amor y el apoyo familiar, tengas una ocupación o estés yendo a la escuela, hay millones de

queridos viejos que son olvidados, vejados, ignorados, enfermados y muertos

indignamente.

La vida del ser humano es respetable desde el primer grito hasta el último aliento, y

nosotros, que ha estamos en el atardecer de nuestra vida, debemos ser capaces de mirar el

crepúsculo con salud en el cuerpo y paz en el corazón.


Rafael Álvarez Cordero.

Médico y escritor

Raalvare2009@hotmail.com

Facebook: Bien y de Buenas- Rafael Álvarez Cordero.



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