JORGE LUIS BORGES Y TÚ

Actualizado: 15 jun 2021

“Los años que tienes, que realmente tienes, son los que te quedan antes de partir” Don Sabino.


Mi querido viejo: uno de los grande placeres de la vida es llegar a viejo, porque es motivo de alegría celebrar más y más velitas, y recordar con cariño a quienes no lo pudieron hacer.

A este respecto, se dice que “el que no oye consejos no llega a viejo”, por lo que creo que tú sí escuchaste los consejos de tus mayores y te felicito; pero de toda maneras te copio una lista de consejos que hay por ahí, respecto a lo que conviene hace ahora que somos viejos.


  1. Elimina los números que no son esenciales, en especial la edad y las cuentas pendientes.

  2. Conserva de preferencia los amigos divertidos, los pesimistas estorban.

  3. Aprende siempre: aprende más sobre computadoras, artes, jardinería, o lo que sea.

  4. Aprecia más las pequeñas cosas de la vida, las flores, los cuadros de tu casa, los ojos y la sonrisa de la persona amada, la risa de tus nietos, el canto de las aves, etc., etc., etc.

  5. Ríe muchas veces, sonrisas, risas y carcajadas son las mejores medicinas.

  6. Cuando llegue el dolor, surjan las penas o un ser querido se vaya, aguanta, sufre, llora, llora bien, y supéralo.

  7. Rodéate de las cosas que amas: tu casa, tu familia, animales, plantas, hobbies, o que sea. 

  8. Cuida tu salud, el único responsable de tu salud, mi querido viejo, eres tú.

  9. Si vas a viajar, hazlo donde te cause placer, no dolor.

  10. Dile a las personas que amas que las amas, repítelo tantas veces como puedas.


¡Pero yo soy ya viejo!, ¿cómo puedo hacer todas estas cosas?; me preguntarás; precisamente por eso, querido viejo, los viejos tenemos derecho a hacer todo lo que se nos venga en gana, todo lo que contribuya a disfrutar ésta etapa de la vida.


Recuerda el hermoso poema de Jorge Luis Borges:


“Si pudiera volver a vivir,

comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera

y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres,

y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años... y sé que me estoy muriendo”.


Por eso, querido viejo, te deseo que oigas estos consejos, en la lista que escribí y en el

poema de Borges, y que vivas todos los años de tu vida.



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