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DEL PISSOIR AL ANTÍGENO.

“Enfermo que come y mea, el diablo que se lo crea”


Mi querido viejo: como tú sabes, las costumbres higiénicas en la sociedad son

relativamente recientes, recuerdas que en el palacio de Versalles en tiempos de Luis XV no

había un baño, y en las fiestas en los jardines había mozos con una cubeta para facilitar que

los invitados orinaran sin abandonar el lugar.

Y en París, el maravilloso París, las calles y los muros en el siglo XIX estaban sucios y

mojados de orines de todos los parisienses que tenían urgencia de hacer piss, en particular

los individuos viejos que requerían con frecuencia vaciar la vejiga.

Así nacieron los Pissoirs, pequeñas cabinas situadas en la acera, hechas de hierro forjado,

muchas de ellas elegantes y atractivas, en las que el viejo con urgencias entraba fácilmente,

-no tenían puertas-, liberaba sus angustias y salía tranquilo sin ensuciar las aceras y las

paredes. Hoy estos Pissoirs no son tan comunes, pero son sumamente modernos, trabajan

con tarjetas y siguen siendo importantes para los viejos o las viejecitas que lo requieren. .

¿Y por qué esos queridos viejos del siglo XIX y XX tenían urgencia de orinar?, porque al

paso del tiempo, una de las glándulas que poco conocemos y de la que no nos acordamos,

la próstata, comienza a crecer, y al crecer estorba la vejiga, de ahí a la urgencia recurrente

de muchos queridos viejos para vaciarla una y otra vez.

El problema del crecimiento de la próstata tiene además dos complicaciones, la primera

porque puede llegar a obstruir la uretra, el tubo por el que sale la orina, y esto hace que

orinar sea cada vez más difícil hasta que llega el momento en que no puede orinar (se dice

que está “tapiado”) y requiere el auxilio de un médico, que colocará una sonda y tal vez

hará una operación para liberar ese conducto que está obstruido; y la segunda, más grave,

es que puede desarrollar un tumor, cáncer prostático, que es una enfermedad que puede ser

mortal si no se detecta y se trata a tiempo.

Por eso, querido viejo, doy gracias a la vida de que vivimos en el siglo XXI, porque la

ciencia ha avanzado, y contamos con un estudio de laboratorio que nos permite saber si

tenemos un tumor, y contamos con estudios de radiología y de ecografía, biopsias y

anatomía patológica para saber qué está ocurriendo en la próstata; en IMENA hemos

hablado de esto porque es muy importante

En el laboratorio, querido viejo, puedes solicitar un estudio de Antígeno Prostático, y ahora

lo puedes hacer incluso en las clínicas que ha establecido la Secretaría de Salud del D.F. en

doce estaciones del Metro; ahí, una simple muestra de sangre puede detectar o descartar un

tumor prostático.

Y para el crecimiento de la próstata, hay medicamentos, y la cirugía actual es maravillosa,

porque permite que la obstrucción se elimine definitivamente y puedas volver a orinar con

tranquilidad..


Uno de los puntos que debemos cuidar al vigilar nuestra salud en estos años, querido viejo,

es la próstata, hay excelentes médicos urólogos que facilitarán todo si se llega a necesitar;

no dudes en acudir a ellos y vivirás tranquilo, sin urgencias, sobre todo ahora que en las

calles ya no hay Pissoirs.


Médico y escritor

Raalvare2009@hotmail.com

www.bienydebuenas.com.mx




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