#BlogIMENA | Tania Echeverría Alcántara | Gerontóloga

Invisibilización de las personas mayores a través de un lenguaje.


“Denominar a los viejos como tercera edad, adultos mayores y personas de edad.  Nos preguntamos ¿por qué no hay denominaciones diferentes para referirnos a los niños, a los adolescentes y a los adultos?” (Nuñez, 2008)


La imagen negativa de la vejez tiene que ver con diversos factores, uno de ellos es con el miedo a morir, pues después de la última etapa de la vida sigue la muerte como parte del ciclo de la vida misma, otro es que la  vejez es vista como una pérdida tanto de funciones como deterioro y declive en todos los aspectos, lo que genera un miedo a llegar o cursar esta etapa de vida, uno más es aquel que está relacionado con la sobrevaloración de la juventud, tomando esta etapa de vida como sinónimo de belleza y fuerza.

¿Por qué adornar la palabra viejo o vieja? durante mi praxis gerontológica he escuchado algunos nombres de grupos de personas viejas en centros de día, residencias y lugares en donde este sector poblacional participa y realiza actividades, algunos de los nombres más comunes son: eterna juventud, jóvenes por siempre, alma de joven, etc. lo que refleja una vez más lo valioso que tiene el ser joven o pese a ser viejo tener algo de juventud, viéndose la palabra como un atributo, estos nombres, palabras, comparaciones y referencias de la vejez se escuchan constantemente y no solo por las personas que transitan por esta etapa de la vida, sino también por parte del personal que brinda atención y servicio a este sector poblacional.

En algún momento quise colocar el término de viejo o vieja en mis presentaciones, proyectos, formatos y en mi lenguaje cotidiano, algunas personas me comentaron, que esta palabra carecía de formalidad, que no era aceptada para un trabajo formal, que era un término despectivo y se oía muy mal y algunas “personas adultas mayores” me dijeron que se les hacía una falta de respeto, hasta ofensivo y de mal gusto, por lo que tuve que explicar el por qué se debe incluir esta palabra sin necesidad de sentir ofensa o desprecio, sin embargo a pesar de la explicación pocos aceptaron incluir la palabra. 

Desafortunadamente el desconocimiento del tema de envejecimiento, vejez y los viejos (as) , así como la construcción de una imagen negativa de la vejez, lleva a relacionar estos términos como despreciables y ofensivos, en este sentido el bombardeo de los medios de comunicación generan gran impacto, en cuanto a enmarcar la juventud como la etapa óptima de vida, ”sean medicamentos, aparatos que prometen a quienes los adquieran un cuerpo atlético, cosméticos o alimentos etiquetados como sanos, que la publicidad ha convertido en actuales vías de acceso a la fuente de una vejez- joven virtual o a una eterna juventud”, (Navarro, 2014) en donde el aspecto físico, la banalidad,  la producción y el consumismo, son el ideal de vida, relegando entonces a la población que no cumple con estas características en los estándares de vida perfecta, acarreando así la falta de oportunidades e inclusión social en este sector poblacional, alimentando aún más esta imagen estereotipada de vejez. 

Nosotros como agentes de cambio debemos trabajar la parte de sensibilización en este sentido, incluyendo la palabra viejo o vieja como lo que es, una etapa de vida al igual que la niñez, adolescencia y adultez, erradicando la imagen negativa que conlleva esta palabra,  misma que limita a utilizarla, contribuyendo así a una cultura de envejecimiento y vejez incluyente. 


Bibliografía.

Navarro, D. G. (2014). Construcción social de los cuerpos y la vejez en México. México: Plaza y

Valdes.

Nuñez, V. M. (2008). Viejismo: Prejuicios y estereotipos de la vejez . CDMX: Facultad de estudios

superiores Zaragoza UNAM .

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