PALABRAS DE FELICITACIÓN PARA NUESTROS ALUMNOS

Por: Ivonne Arlette Jagüey Camarena.


Cada uno de nosotros ha llegado desde un camino diferente, propio… un recorrido largo o estrecho, pasado o presente que continúa y que da lugar a un proyecto, un lanzamiento hacia adelante, con fuerza, hacia el futuro.


El inicio de esta aventura para algunos de nosotros comenzó por haber estado al cuidado de una

abuela que cuido con afán de nosotros en la infancia… o bien una madre o un padre que ahora

requieren de nuestro apoyo en algunas cuestiones de la vida… una suegra que aceptamos y

adoptamos para cuidar de ella por amor al otro… a la humanidad del otro, podría ser que nuestro

comienzo estuvo en ayudar a un amigo a cuidar de su abuela… quizá solo fueron buenos vecinos de una persona mayor hablando con ella de todo y de nada al mismo tiempo, o tal vez son voluntarios en una casa hogar... y de una u otra manera nació en ustedes la imperiosa necesidad de trabajar para mejorar el bienestar de las personas mayores, distintas escenas, un común denominador: acompañar a una persona mayor y promover su autonomía.


Y ¿Qué es ayudar a una persona mayor? ¿Qué es la autonomía? Me gusta la metáfora que usa

Bruno Bettelheim, es la diferencia entre: existencia personal y cadáver viviente. La autonomía como el bien que nos humaniza, ayudar a una persona mayor es permitir que conserve o acrecente su autonomía, la capacidad de ser, de expresarse a sí misma, de decidir.


Han aprendido de sus mentores, de los cuales, los principales y los que tiene todo el mérito son las

personas mayores que los han recibido a lo largo de este proceso: con una mirada, un silencio, una

sonrisa, una pregunta, una respuesta; y todo ello ha acrecentado su acervo de experiencias y conocimientos en el tema del envejecimiento. Sigan aprendiendo de todos ellos, los que están y los

que se han ido, están presentes en nuestra historia, mente y corazón.


A lo largo del proceso que hoy concluye, ustedes han recabado conocimientos, materiales y

herramientas, los cuales precisan ser movidos por su constancia, convicción, fuerza y corazón para

poder construir aquello que imaginamos para vivir un envejecimiento activo, desde lo individual para lo colectivo.


La primera persona que conocí después de mi mamá fue a mi abuela, quien cuando yo era una

adolescente, ante mi deseo de ser voluntaria en una casa hogar me alentó a dar de mi tiempo a las

personas mayores que ahí vivían; quién me enseñó a cuidar de una persona mayor fue ella, en su

enfermedad; quien ha dado nombre a mi proyecto personal y profesional ha sido ella; mi máxima

mentora ha sido ella. Seguramente muchos de ustedes han tenido ese privilegio, atesoren como el

bien más preciado lo aprendido con ellos.


Por el azar y el destino todos nuestros caminos confluyeron aquí, en este camino amarillo que

conduce a nuestro deseo, recordando el cuento del Mago de Oz… ha sido un camino largo,

agradable, a veces fatigoso, con algunos obstáculos, hemos contemplado arcoíris después de la

tormenta; cada uno de nosotros en este camino hemos descubierto cualidades y fortalezas que

creíamos no poseer, así como le pasó a Dorita, al Espantapájaros, al Hombre de Hojalata y al León,

un día como hoy en el que termina un ciclo, nos encontramos contentos y nos reconocemos como

hacedores de un camino hacia el envejecimiento activo.



91 vistas

¡Escríbenos!

Si quieres saber más de nuestras certificaciones o tienes alguna duda, estamos para servirte.

Mándanos un correo, envía el formulario o llámanos por teléfono. 

Redes Sociales iconos-06.png
Redes Sociales iconos-02.png

Copyright 2018 © IMENA